Comprender la problemática, entendida sencillamente como un conjunto de problemas vinculados entre sí, permitirá interiorizarnos en el fenómeno de estudio. Para ello, nuestra propuesta de trabajo parte de identificar y ordenar los problemas en cuatro ejes analíticos, a saber: institucional, social, económico y deportivo. A continuación se desarrolla una primera aproximación al estudio de la problemática vista desde cada uno de los ejes mencionados.
En la actualidad, la estructura institucional del club está compuesto por un conjunto de espacios de poder donde el socio no tiene una participación alguna. Debido al quebranto que presenta el club, la regulación de la vida institucional está tutoreada por un Juez, un Interventor, y un Órgano Fiduciario, sin embargo quedó demostrado que eso no es garantía de saneamiento institucional sino todo lo contrario. Durante la democracia racinguista se han observado los mismos vicios que en el régimen de conducción gerencial, donde las principales decisiones más importantes del Club están concesionadas a personas que no obedecen ni escuchan la voluntad del socio. En este sentido, la verticalidad del poder, la baja participación política, y el proceso de corrupción se presentan como características centrales de la vida institucional del club durante casi las últimas tres décadas. La falta de compromiso, la resignación, y la apatía política son moneda corriente entre los asociados de un club usurpado.
En cuanto a lo económico sobresale un hecho recurrente durante las últimas décadas, y es que los recursos del club no se utilizan a favor de los intereses de Racing. El vaciamiento económico opera como política principal, sobre la base de un proceso que reproduce el endeudamiento a partir de sociabilizar los costos y permitir la fuga de recursos. Esto es un aspecto central del proceso económico actual, y se manifiesta, por ejemplo, en el vínculo que la dirigencia establece con los jugadores amateurs y profesionales. Los primeros no sólo son recursos deportivos, sino también económicos, y la problemática que se presenta está ligada a la pérdida de los derechos económicos sobre los jugadores, desvinculación temprana del club, desinterés por la captación y formación de nuevos talentos, entre otros. Los segundos presentan una problemática diversa que involucra la re-negociación de contratos, endeudamiento por incumplimiento del mismo, transferencias magras o apresuradas, entre otras. Estas son algunas de las formas que adopta el proceso de fuga de recursos económicos.
Desde una perspectiva social, se observa que el club dejó de ser un espacio para contener las necesidades de sus asociados y de la comunidad en su conjunto, y pasó a ser un espacio para que los socios cubran las necesidades de un club donde se perpetúan los vicios de la dirigencia. Se ha manifestado un cambio en el rol del socio, el cual pasó de ser el conductor de los destinos del club a ser conducido por actores ajenos al mismo. La propuesta de estos cuadros dirigentes socava la figura colectiva de los socios, y los sumerge en un mundo donde opera la lógica mercantil por encima del espíritu solidario y cooperativo. Los derechos y obligaciones sociales han sido mutilados y arrasados de la conciencia del socio, así como también se ha perdido la identidad racinguista.
El análisis del eje deportivo conviene separarlo en deportes competitivos y deportes recreativos. Los primeros, a su vez, se pueden dividir en deportes profesionales y amateurs.
La problemática del primer grupo (deportes competitivos) está centrada en la decadencia en términos de diversidad de actividades deportivas, así como también en sus bajos niveles de rendimiento. Bien se puede pensar que el objetivo de estas actividades es lograr éxitos deportivos[1]. De ser así, se observa que Racing presenta un gran déficit en este aspecto. Tal vez el fútbol profesional merece un comentario aparte, dado que es la actividad hegemónica del club no sólo su trascendencia entre los socios y simpatizantes, sino también por su trascendencia económica y mediática. Un hecho recurrente que se observa en los últimos años es que en la conformación del plantel de fútbol profesional no predomina ningún criterio vinculado a lo deportivo, sino a lo económico. Es decir, se trata de una política deportiva sometida permanentemente a una rentabilidad económica, y puesta a disposición de la fuga de recursos.
El segundo grupo (deportes recreativos) funciona como espacio de contención social, y las limitaciones principales pasan por identificar las barreras de acceso a la práctica deportiva (en muchos casos son barreras económicas que excluyen a las mayorías), por la falta de diversidad de actividades, y por las condiciones en las cuales se desarrollan las mismas.
[1] Cabe aclarar que se hace referencia al primer equipo de cada actividad, dado que los planteles o deportistas en formación pueden tener otros objetivos ligados a desarrollar su aspecto deportivo por sobre los éxitos de la competencia.